El islamismo y el cristianismo: equívocos habituales

Don Closson


Introducción

En una reciente reunión de líderes evangélicos, comentarios antiislámicos hechos por cristianos en los medios de Occidente fueron denunciados como "peligrosos" y "de poca ayuda". Ted Haggard, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos, dijo: "Dado que estamos en una comunidad global, sin duda debemos atemperar nuestras palabras y debemos comunicarnos principalmente a través de acciones".{1} Otro destacado presidente de una agencia de ayuda cristiana agregó: "Es muy peligroso construir más barreras cuando se supone que seguimos a quien derribó las barreras", en una obvia referencia a la muerte sacrificial de Cristo. También llegaron a la conclusión de que era "ingenuo" simplemente dialogar "con los musulmanes de una forma que minimizaba las diferencias teológicas y políticas".{2}

Así que, ¿qué tipo de intercambio de ideas es de ayuda entre cristianos y musulmanes? Podríamos comenzar por aclarar algunas de los equívocos que tiene cada uno acerca del otro. Esto ha cobrado importancia recientemente debido a las pasiones religiosas acentuadas desde el 11 de septiembre de 2001 y la guerra en Irak. Los musulmanes, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, desconfían muchísimo de las intenciones de Estados Unidos en el mundo, y algunos estadounidenses ven en cada musulmán un terrorista potencial que amenaza nuestra libertad y democracia. Obviamente, hay razones detrás de cada una de estas percepciones. Estados Unidos tiende a favorecer a Israel por sobre sus vecinos árabes, y los musulmanes han cometido atrocidades contra civiles en todo el mundo, pero esto solo significa que debemos trabajar más duramente para comunicarnos claramente con los musulmanes cuando tengamos la oportunidad. Los más de mil millones de musulmanes en el mundo constituyen una gran parte del campo misionero que nos dio el Señor en su Gran Comisión. No podemos darles la espalda simplemente por las dificultades que enfrentamos.

Habiendo dicho esto, tenemos que darnos cuenta de que tanto los musulmanes como los cristianos sostienen ideas acerca de los otros que son completamente erróneas o simplemente han sido aplicadas demasiado ampliamente. Algunos de estos equívocos son cuestiones culturales, y otros, cuestiones teológicas. Culturalmente, hay diferencias significativas en la forma en que el islamismo y el cristianismo se relacionan con la sociedad y el gobierno. Los papeles de los sexos son también una fuente de confusión. Teológicamente, hay mucho por clarificar con relación a los papeles respectivos de Jesús y Mahoma en cada una de las tradiciones religiosas. Hay también un malentendido con relación al origen y la transmisión de los textos sagrados: el Corán y la Biblia. Si bien ambas religiones comparten cosas en común -un Dios, la realidad de una dimensión espiritual, un orden moral universal y un juicio final-, el islamismo y el cristianismo difieren significativamente en los detalles y el tema más crucial de cómo una persona es justificada ante Dios.

Jesús y Mahoma

Veamos algunos equívocos habituales que tienen las personas acerca del islamismo y el cristianismo, comenzando por cómo la gente confunde los papeles que juegan Jesús y Mahoma en sus respectivas tradiciones.

Los cristianos suelen cometer el error de igualar el lugar que ocupa Mahoma en el islamismo con el que ocupa Jesús en el cristianismo. Si bien los musulmanes creen que Mahoma es el profeta final de Alá, la mayoría no enseña que fue sin pecado. Por otra parte, los musulmanes consideran que la vida y el ejemplo de Mahoma son lo más cerca de la perfección que una persona puede alcanzar. Un estudioso musulmán ha señalado: "Sabe que la llave de la felicidad es seguir la Sunna [las acciones de Mahoma] e imitar al Mensajero de Dios en todo su ir y venir, su movimiento y su descanso, su forma de comer, su actitud, su dormir y su hablar..."{3} Cada acción de Mahoma es considerada un modelo para los creyentes. Algunos musulmanes llegan a evitar comer alimentos que no le gustaban a Mahoma. Al mismo tiempo, a los musulmanes les ofende el término "mahometanismo", que se usa a veces para hacer referencia al islamismo. No es la religión de Mahoma; él es solo un mensajero de Alá. Los musulmanes creen que los mensajes de Mahoma revivieron y reformaron la verdad religiosa que se había perdido.

Aun así, toda palabra despectiva dirigida a Mahoma será tomada muy en serio por un musulmán. Como dijo William Cantrell Smith una vez: "Los musulmanes permiten ataques a Alá. Hay ateos y publicaciones ateas, y sociedades racionalistas; pero denigrar a Mahoma provocará un fanatismo de ardiente vehemencia aun de los sectores más 'liberales' de la comunidad".{4}

Los musulmanes acusan a los cristianos de elevar a Jesús de una forma inadecuada. Arguyen que Jesús era solo un profeta para los judíos, y que anunció la llegada de Mahoma como el sello de los profetas. El problema con este punto de vista es que no encaja con los más antiguos datos históricos que tenemos con relación a la vida y las enseñanzas de Cristo. Hay considerable evidencia de manuscritos a favor de la autenticidad y la fecha temprana del Nuevo Testamento. En estos primitivos manuscritos, Jesús dice tener los poderes y la autoridad que solo Dios podría tener. Estas enseñanzas y sucesos fueron registrados por testigos presenciales o por la segunda generación de cristianos, como Lucas, que fue un compañero cercano de Pablo.

Lo que falta es un texto temprano que afirme lo que los musulmanes dicen acerca de Jesús. Los musulmanes argumentan que el Nuevo Testamento ha sido adulterado y que los textos que apoyan la idea de que Jesús es el Hijo de Dios fueron un agregado posterior. Pero, nuevamente, la carga de la prueba para esta acusación debe ser asumida por el apologista musulmán. Sin embargo, ellos no proveen ninguna evidencia acerca de cuándo o dónde los manuscritos originales fueron adulterados. Los musulmanes argumentan que la descripción del Nuevo Testamento de la muerte y resurrección de Cristo no puede ser correcta porque el Corán enseña algo distinto. Si bien los cristianos afirman la importancia y la autoridad de la revelación, la verdadera revelación será confirmada por la historia.

La Biblia y el Corán

Hay un problema inherente cuando consideramos la naturaleza y el contenido de la Biblia y el Corán. Ambas tradiciones afirman que su libro es el resultado de la revelación divina, y ambos sostienen que sus libros han sido preservados a lo largo de los siglos con un alto grado de precisión. Por ejemplo, al recorrer un centro islámico, el guía me dijo que el Corán moderno contiene las palabras exactas dadas por Mahoma a sus seguidores sin ningún error absolutamente. Los cristianos sostienen que la Biblia que poseemos es exacta en el 99% y se ha beneficiado de más de 100 años de crítica textual y la posesión de miles de manuscritos primitivos. El problema es que el Corán y la Biblia afirman verdades contradictorias sobre la vida y el ministerio de Jesucristo y lo que Dios espera de quienes lo aman y lo siguen.

El punto de vista islámico de la Biblia se complica por el hecho de que el Corán dice a los musulmanes que deben aceptar tanto las Escrituras hebreas como el Injil o el evangelio de Jesús, y aun llama al "Libro" -la Biblia- la "palabra de Dios" en Sura 6:115.{5} Por otra parte, los apologistas musulmanes argumentan que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento han sido adulterados y contienen poca o ninguna verdad sobre Dios y su pueblo. Aducen que un evangelio perdido de Jesús ha sido reemplazado por Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Este punto de vista contiene varios problemas. El Corán llama a la Biblia la palabra de Dios, y reconoce que es una revelación de Dios. También enseña que Jesús era un profeta, y que su enseñanza tiene autoridad. Finalmente, cuando el Corán fue dado por Mahoma apoyaba el Nuevo Testamento del tiempo de Mahoma al decir a los musulmanes que fueran a los cristianos, que habían estado leyendo la Biblia, para afirmar el mensaje de Mahoma.{6}Si esto es así, podemos suponer que Mahoma creía que la Biblia que estaba disponible en el siglo VII era fiel. La Biblia que usamos hoy no ha tenido cambios prácticamente con relación a la Biblia del siglo VII. De hecho, probablemente sea más fiel a la evidencia de los manuscritos más antiguos. Si la Biblia del tiempo de Mahoma era fiel, ¿por qué no lo es la copia de hoy? De nuevo, los musulmanes deben hacer algo más que decir que ha habido errores en la Biblia; deben ser capaces de mostrarnos cuándo y dónde ocurrieron los errores.

El Corán adolece de cuestiones textuales también. Entre la muerte de Mahoma y la compilación del Corán, parte de lo que Mahoma había recitado como revelación ya se había perdido debido a la muerte de compañeros que habían memorizado pasajes específicos.{7} Más adelante, cuando múltiples versiones del Corán causaron controversia entre los musulmanes, el califa Uthman ordenó a Zaid bin Thabit que coleccionara todas las copias en uso, que creara una versión estándar y que destruyera el resto.

Tenemos copias razonablemente buenas, tanto de la Biblia original como de la versión de Uthman del Corán. Sin embargo, ambos documentos no pueden representar la revelación de Dios porque no pueden conciliarse los mensajes que ambos contienen.

Naturaleza humana, género y salvación

El islamismo y el cristianismo consideran el predicamento humano de formas diferentes. Según el islamismo, cuando Adán pecó pidió perdón y Alá se lo concedió. Un autor musulmán escribe: "... el islamismo enseña que las personas nacen inocentes y permanecen así hasta que cada una se hace culpable por una acción culpable. El islamismo no cree en el 'pecado original', y sus escrituras interpretan la desobediencia de Adán como su propia falta personal, una falta de la que se arrepintió y que Dios perdonó".{8} De hecho, es frecuente ver que los musulmanes consideren las faltas humanas como el resultado de olvidos, o simplemente como errores cometidos. Las personas son frágiles, imperfectas, que se olvidan constantemente de Dios y son aún intrínsecamente débiles, pero no tienen una naturaleza pecaminosa. Como resultado, la salvación se gana mediante el cumplimiento diligente de los ritos religiosos prescritos por las cinco columnas del islamismo: la recitación de la confesión o Shahada, la oración, el ayuno, el impuesto divino y el peregrinaje a La Meca.

La Biblia enseña que el pecado de Adán ha afectado a toda la humanidad. Romanos 5:12 dice: "Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron". Pablo agrega más adelante: "Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos". Somos hechos justos no por hacer buenas obras sino por fe en la muerte de Cristo en sustitución por nosotros. Jesús llevó nuestro castigo por la muerte; literalmente, ocupó nuestro lugar y recibió nuestro castigo.

No solo tienen los musulmanes y los cristianos puntos de vista diferentes sobre la naturaleza humana y la salvación, sino que también tienen percepciones disímiles sobre el género. Si bien ambas religiones enseñan que los hombres y las mujeres tienen la misma condición ante Dios, en la realidad la experiencia de las mujeres difiere mucho en ambos sistemas. La doctrina cristiana de la Trinidad, que rechaza el islamismo, ayuda a que los cristianos entiendan cómo las mujeres pueden ser iguales a los hombres y aun así aceptar un papel de sumisión en la familia. El Jesús encarnado asumió el papel de subordinado como Hijo, pero seguía siendo plenamente Dios. No hay ninguna doctrina similar en el islamismo, que enseñe una diferenciación de papeles entre hombres y mujeres pero que aliente la igualdad de géneros ante Dios. El islamismo pone a los hombres sobre las mujeres de una forma que no hace el cristianismo. El islamismo permite la poligamia y, mientras los hombres pueden casarse con mujeres no musulmanas, las mujeres no pueden hacer lo propio. Los hombres musulmanes pueden divorciarse con una simple proclamación; las mujeres, no. Y, si bien las mujeres tienen derechos de herencia, siempre son inferiores a los de los hombres. Finalmente, las mujeres musulmanas no disfrutan de iguales derechos legales, y se les instruye a los hombres musulmanes que golpeen a sus esposas si son desleales.

La religión y el estado

¿Cómo ven estas dos tradiciones el papel de la religión en el estado?

Los cristianos de Occidente suelen ver el islamismo a través de la lente de la tolerancia occidental. Especialmente en Estados Unidos, estamos acostumbrados a la separación de la iglesia y el estado, y suponemos que las personas en todas partes disfrutan de esta libertad. Muchos musulmanes ni experimentan dicha separación ni la consideran como algo bueno. Para quienes toman el Corán en serio, el islamismo y la ley islámica regulan toda la vida. La historia del islamismo apoya la idea de que el estado debe estar involucrado tanto en la extensión del islamismo como en hacer que las personas musulmanas cumplan sus obligaciones religiosas en las sociedades islámicas.

Comenzando por Mahoma, que era a la vez un líder religioso y político, pasando por los califas y los imperios islámicos, ha habido poca separación entre la aplicación de las leyes religiosas y políticas. Hoy, en Arabia Saudita, la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (mutawwa'in, en árabe) patrulla los lugares públicos a fin de hacer cumplir las leyes religiosas, especialmente la vestimenta y los hábitos de las mujeres en público.

De hecho, el fin último de muchos musulmanes es lo que podría denominarse una paz mundial islámica implementada por la ley islámica. Cuando los musulmanes dicen que el islamismo en una religión de paz, suele entenderse que esta paz ocurrirá solo cuando el islamismo gobierne el mundo con la ley islámica aplicada universalmente. Según escribe el profesor de Harvard, nacido en Siria, Bassam Tibi: "... el intento de convertir al mundo entero al islamismo es un elemento inmutable de la cosmovisión musulmana. Solo si se logra realizar esta tarea, si el mundo se ha convertido en una 'Dar al-Islam [casa del islamismo]', será también una 'Dar al-Salam', o una casa de paz". {9}

Lamentablemente, el cristianismo en ocasiones ha tenido puntos de vista similares con relación al uso del gobierno para implementar leyes religiosas. Entre el siglo IV y la Reforma, la práctica cristiana de la tolerancia religiosa ocurrió aisladamente, en el mejor de los casos. Pero el crecimiento de la separación de la iglesia y el estado en Occidente, que mejoró notablemente la tolerancia religiosa, ha llevado a otro equívoco. Los musulmanes suelen suponer que todos en Occidente son cristianos. Cuando ven inmoralidad sexual, uso de drogas y la declinación de la familia en naciones occidentales, dan por sentado que esto es lo que apoya el cristianismo. Los cristianos deben tener cuidado de separarse de la cultura en la que viven y ayudar a que los musulmanes vean que nuestros gobiernos y nuestra sociedad seculares han rechazado, en su mayor parte, las virtudes cristianas. Es de ayuda también comunicar a los musulmanes que convertirse en cristiano es más que creer que ciertas cosas son verdaderas con relación a Jesús y la Biblia. Se trata de convertirse en una nueva criatura en Cristo a través de la vida y el poder del Espíritu Santo que vive en nosotros. Se trata de confiar en la muerte sacrificial de Cristo en la cruz.

Notas

  1. The New York Times, May 8, 2003, www.nytimes.com/2003/05/08/national/08CHRI.html?th
  2. Ibid.
  3. Geisler, Norman L., and Abdul Saleeb, Answering Islam: The Crescent in the Light of the Cross, (Grand Rapids: Baker Books, 1993), p. 82.
  4. Ibid., 80.
  5. Ver también Sura 2:75 y Sura 5:46, 67, 69, 71.
  6. Sura 10:94.
  7. Ibin Abi Dawud, Kitab al-Masahif, p. 23.
  8. Geisler and Saleeb, Answering Islam, p. 43.
  9. Bajado de NewsMax.com el 22/5/2003 en www.newsmax.com/archives/articles/2002/6/19/144341.shtml

© 2003 Probe Ministries

Traducción: Alejandro Field


Acerca del autor

Don Closson recibió su B.S. en educación de Southern Illinois University, su M.S. en administración de la educación de Illinois State University, y su M.A. en estudios bíblicos de Dallas Theological Seminary. Trabajó como maestro y administrador de una escuela pública antes de unirse a Probe Ministries como investigador en el campo de la educación. Es el editor general de Kids, Classrooms, and Contemporary Education. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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