Blas Pascal: Un apologista para nuestros tiempos

Rick Wade


Introducción

Una de las tareas de la apologética cristiana es servir como herramienta para el evangelismo. Sin embargo, es muy fácil mantenerse en el mundo de las ideas y nunca confrontar a los incrédulos con la necesidad de poner su fe en Cristo.

Un apologista que no fue culpable de esto era Blas Pascal, un matemático, científico, inventor y apologista cristiano del siglo XVII. Cristo y la necesidad de redención a través de Él eran fundamentales en la apologética de Pascal.

Había otro aspecto en el pensamiento de Pascal que era y sigue siendo poco frecuente en la apologética: su comprensión de la condición humana como creada y caída a la vez, y su uso de esa comprensión como un punto de contacto con los incrédulos.

Peter Kreeft, un filósofo y apologista contemporáneo, dice que Pascal es un hombre de nuestro día. "Pascal", dice, "está tres siglos adelantado. Dirige su apologética a los paganos modernos, los escépticos sofisticados, los cómodos miembros de la nueva intelectualidad secular. Es el primero en darse cuenta del nuevo mundo descristianizado, desacramentalizado, y dirigirse a él. Él pertenece a nosotros . . . Pascal es nuestro profeta. Nadie después de este profeta del siglo XVII ha descrito tan precisamente nuestra mente del siglo XX".{1}

Pascal nació el 19 de junio de 1623, en Clermont, Francia, y se trasladó a París en 1631. Su madre murió cuando tenía tres años, y fue criado por su padre, un respetado matemático, que dirigió personalmente su educación.

El joven Blas siguió a su padre en las matemáticas. En 1640, con 16 años de edad, publicó un ensayo sobre las secciones del cono que fue muy elogiado.{2} Entre 1642 y 1644, Pascal desarrolló un máquina de cálculo para que usara su padre en sus cómputos de impuestos. Luego "inventó la jeringa, refinó el barómetro de Torricelli y creó la prensa hidráulica, un instrumento basado en el principio que llegó a conocerse como la Ley de Pascal" de la presión.{3} Realizó trabajos importantes sobre el problema del vacío, y es conocido también por su trabajo sobre el cálculo de probabilidades.

Si bien era católico en creencia y práctica, luego de la muerte de su padre y el ingreso de su hermana menor a un convento Pascal ingresó a una fase muy mundana de su vida. Sin embargo, las cosas cambiaron la noche del 23 de noviembre de 1654, cuando pasó por una notable experiencia de conversión que cambió el curso de su vida. Se unió a una comunidad de estudiosos en Port-Royal, Francia, conocidos como los jansenistas. Si bien participó en las oraciones y el trabajo del grupo, él mismo no se convirtió en un miembro pleno. Sin embargo, los asistió en una controversia muy seria con los jesuitas, y algunos de sus escritos a favor de ellos son considerados "un monumento en la evolución de la prosa francesa" por historiadores del idioma.{4}

En 1657 y 1658 Pascal escribió notas sobre apologética que pensaba organizar en un libro. Estas notas fueron publicadas luego de su muertes como Pensées, que significa "pensamientos" en francés. Es esta colección de escritos que ha afirmado a Pascal en la apologética cristiana. Este libro sigue estando disponible hoy en varias versiones diferentes.{5}

Pascal fue un joven bastante enfermo, y durante la última parte de su corta vida sufrió de grandes dolores. El 19 de agosto de 1662, a la edad de 39 años, falleció. Sus últimas palabras fueron: "¡Que Dios nunca me abandone!".{6}

La condición humana

Para entender adecuadamente la apologética de Pascal, es importante reconocer su móvil. A Pascal no le interesaba defender al cristianismo como un sistema de creencia; su interés era evangelístico. Quería persuadir a la gente para que creyera en Jesús. Cuando la apologética tiene al evangelismo como su meta principal, tiene que tomar en cuenta la condición de las personas a las que se dirige. Para Pascal, la condición humana era el punto de partida y el punto de contacto para la apologética.

En su análisis del hombre, Pascal se centra en dos lados muy contradictorios de la naturaleza humana caída. El hombre es, a la vez, noble y miserable. Noble, porque ha sido creado a la imagen de Dios; miserable, porque ha caído y está alienado de Dios. En una de sus notas más apasionadas, Pascal dice lo siguiente:

"¡Qué clase de engendro es el hombre! ¡Qué novedad, qué absurdo es, cuán caótico y qué masa de contradicciones y, sin embargo, qué prodigio! Es el juez de todas las cosas, mas un débil gusano. Es depositario de la verdad y, sin embargo, se hunde en tanta duda y error. ¡Es la gloria y la escoria del universo!". {7} Además, Pascal dice que sabemos que somos miserables. Pero es este mismo conocimiento que muestra nuestra grandeza.

Pascal dice que es importante tener una comprensión correcta de nosotros. Dice que "es tan peligroso que el hombre conozca a Dios sin conocer nuestra propia condición miserable como conocer su propia condición miserable sin conocer al Redentor que lo puede liberar de esa condición". Por lo tanto, nuestro mensaje debería ser que "existe un Dios que pueden conocer los hombres, y existe una corrupción en nuestra naturaleza que nos hace indignos de Él".{8} Esto prepara al incrédulo para escuchar acerca del Redentor que reconcilia al pecador con el Creador.

Pascal dice que las personas saben, bien en lo profundo, que existe un problema, pero nos resistimos a detenernos el tiempo suficiente como para pensar en él. Dice:

"El hombre no encuentra nada tan intolerable como estar en un estado de reposo total, sin pasiones, sin ocupación, sin diversión, sin esfuerzo. Entonces se enfrenta a su nulidad, soledad, inadecuación, dependencia, impotencia y vacío. Y enseguida surge de las profanidades de su alma el hastío, la tristeza, la depresión, la desazón, el resentimiento, la desesperanza.{9} Pascal dice que hay dos formas en que las personas evitan pensar en este tipo de asuntos: la diversión y la indiferencia. Con relación a la diversión, él dice que llenamos nuestro tiempo con actividades relativamente inútiles, simplemente para evitar enfrentar la verdad de nuestra condición miserable. "La desgracia natural de nuestra mortalidad y debilidad es tan miserable", dice, "que nada nos puede consolar cuando pensamos realmente en esto . . . Lo único bueno para el hombre, por lo tanto, es divertirse para dejar de pensar en sus circunstancias". Los negocios, el juego y el entretenimiento son ejemplos de cosas que nos mantienen ocupados de esta forma.{10}

La otra respuesta a nuestra condición es la indiferencia. La pregunta más importante que podemos preguntar es: "¿Qué ocurre después de la muerte?". La vida solo dura unos breves años, y la muerte es para siempre. Nuestro estado después de la muerte debería ser de una importancia primordial, ¿no es cierto? Pero la actitud que toma la gente es esta:

"Así como no sé de dónde vine, tampoco se adónde voy. Todo lo que sé es que, cuando deje este mundo, caeré para siempre en el olvido, o en las manos de un Dios enojado, sin saber cuál de los dos será mi destino para la eternidad. Este es el estado de mi mente, lleno de debilidad e incertidumbre. La única conclusión que puedo sacar de todo esto es que debo pasar mis días sin pensar en tratar de averiguar lo que me sucederá".{11}

Pascal está consternado porque la gente piensa de esta forma, y quiere sacudir a las personas de su estupor y hacerles pensar acerca de la eternidad. Por lo tanto, la condición del hombre es su punto de partida para llevar a la gente hacia un conocimiento genuino de Dios.

El conocimiento del corazón

Pascal vivió en la era del surgimiento del racionalismo. La revelación había caído en desgracia; la razón del hombre era ahora la fuente final de la verdad. En el mundo de la creencia religiosa, muchos exaltaban a la razón y adoptaban una perspectiva deísta de Dios. Algunos, sin embargo, se volvieron escépticos. Dudaban de la capacidad de la revelación y de la razón.

Si bien Pascal no podía ponerse del lado de los escépticos, tampoco podía seguir el camino de los racionalistas. En vez de sostener que la revelación era una mejor forma de verdad que la razón, se centró en las limitaciones de la razón misma. (Debería detenerme aquí para notar que, cuando Pascal hablaba de la razón, se refería al proceso del razonamiento. No negaba el verdadero poder de la razón; después de todo, era un científico y matemático.) Si bien los avances en la ciencia aumentaban el conocimiento del hombre, también hacía que la gente tomara conciencia de cuán poco sabía. Por lo tanto, mediante nuestra razón nos damos cuenta de que la razón misma tiene límites. "El último paso de la razón", dijo Pascal, "es el reconocimiento de que hay una cantidad infinita de cosas que están más allá de ella".{12} Nuestro conocimiento está en algún punto intermedio entre la certeza y la ignorancia completa, creía Pascal.{13} El resultado final es que tenemos que saber cuándo afirmar que algo es cierto, cuándo dudar y cuándo someternos a la autoridad.{14}

Aparte del problema de nuestro conocimiento limitado, Pascal también notó cómo nuestra razón se distrae fácilmente por nuestros sentidos y se encuentra limitada por nuestras pasiones.{15} "Los dos supuestos principios de la verdad -la razón y los sentidos- no solo no son genuinos sino que participan en una decepción mutua. Mediante falsas apariencias, los sentidos engañan a la razón. Y, de la misma forma en que engañan al alma, son también engañados por ella. Se toma su venganza. Los sentidos son influidos por las pasiones, que producen impresiones falsas".{16} Las cosas a veces aparecen a nuestros sentidos diferentes de lo que realmente son, como la forma en que un palo parece doblado cuando se lo introduce en el agua. Nuestras emociones y pasiones también influyen en la forma en que pensamos sobre las cosas. Y nuestra imaginación, que Pascal dice que es nuestra facultad dominante{17}, a menudo tiene prioridad sobre nuestra razón. Un puente suspendido sobre una cañada podría ser lo suficientemente ancho y robusto, pero nuestra imaginación nos ve cayéndonos, con toda seguridad.

Así que nuestra finitud, nuestros sentidos, nuestras pasiones y nuestra imaginación pueden influir desfavorablemente en nuestra capacidad de razonamiento. Pero Pascal creía que las personas realmente saben que algunas cosas son verdaderas, aun cuando no lo puedan justificar racionalmente. Dicho conocimiento viene a través de otra vía, a saber, el corazón.

Esto nos trae a lo que tal vez sea la cita más conocida de Pascal: "El corazón tiene razones que la razón desconoce". {18} En otras palabras, hay veces que sabemos que algo es verdadero, pero no llegamos a ese conocimiento a través del razonamiento lógico, ni podemos dar un argumento lógico para apoyar esa creencia.

Para Pascal, el corazón es "la mente 'intuitiva' antes que "la mente 'geométrica' (calculadora, razonadora)".{19} Por ejemplo, sabemos cuándo no estamos soñando. Pero no lo podemos demostrar racionalmente. Sin embargo, esto solo demuestra que nuestra razón tiene debilidades; no demuestra que nuestro conocimiento sea completamente incierto. Además, nuestro conocimiento de primeros principios -como el espacio, el tiempo, el movimiento y el número- es cierto aun cuando sea conocido por el corazón y no hayamos llegado a él por medio de la razón. De hecho, la razón basa sus argumentos en este tipo de conocimiento.{20} Podemos llegar al conocimiento del corazón y el conocimiento de la razón de diferentes formas, pero ambos son válidos. Y ninguno puede exigir que el conocimiento que proviene del otro debería someterse a sus propios dictados.

El conocimiento de Dios

Si la razón está limitada en su comprensión del orden natural, el conocimiento de Dios puede ser especialmente problemático. "Si las cosas naturales están más allá [de la razón]", dijo Pascal, "¿qué debemos decir de las cosas sobrenaturales?".{21}

Hay varios factores que obstaculizan nuestro conocimiento de Dios. Como señalamos antes, estamos limitados por nuestra finitud. ¿Cómo puede lo finito entender lo infinito? {22} Otro problema es que no podemos ver claramente porque estamos en la oscuridad del pecado. Nuestra voluntad está dirigida fuera de Dios, y nuestras capacidades de razonamiento están afectadas adversamente también.

Hay otra limitación significativa a nuestro conocimiento de Dios. Refiriéndose a Isaías 8:17 y 45:15{23}, Pascal dice que, como resultado de nuestro pecado, Dios se oculta deliberadamente ("ocultarse" en el sentido que Él no habla). Una razón por la que hace esto es para probar nuestra voluntad. Pascal dice: "Dios desea mover la voluntad antes que la mente. La claridad perfecta ayudaría la mente y dañaría la voluntad". Dios quiere humillar [nuestro] orgullo".{24}

Pero Dios no permanece completamente oculto; está a la vez oculto y revelado. "Si no hubiera ninguna oscuridad", dice Pascal, "el hombre no sentiría su corrupción; si no hubiera luz, el hombre no tendría esperanza de una cura".{25}

Dios no solo se oculta para probar nuestra voluntad; lo hace también para que solo podamos acudir a Él mediante Cristo, y no abriéndonos paso a través de algunas pruebas lógicas. "Dios es un Dios oculto", dice Pascal, "y . . . dado que la naturaleza estaba corrompida, [Dios] ha abandonado a los hombres a su ceguera, de la cual ellos pueden escapar solo a través de Jesucristo, sin quien toda comunicación con Dios está interrumpida. Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar"{26}. La apologética de Pascal es decididamente cristocéntrica. El verdadero conocimiento de Dios no es un asentimiento meramente intelectual a la realidad de un ser divino. Debe incluir un conocimiento de Cristo, a través de quien Dios se reveló a sí mismo. Él dice:

"Todos los que han dicho que conocieron a Dios y probaron su existencia sin Jesucristo lo han hecho ineficazmente . . . Fuera de Él, y sin las Escrituras, sin el pecado original, sin el Mediador necesario que fue prometido y que vino, es imposible probar absolutamente que Dios existe, ni enseñar doctrina sólida o moral sólida. Pero, a través de Jesucristo y en Jesucristo, podemos probar la existencia de Dios, y enseñar tanto doctrina como moral".{27}

Si no conocemos a Cristo, no podemos entender a Dios como el juez y el redentor de los pecadores. Es un conocimiento limitado, que no sirve para nada. Como dice Pascal: "Por eso no estoy tratando de demostrar naturalmente la existencia de Dios o, por cierto, la Trinidad, o la inmortalidad del alma, o nada de ese tipo. Esto no es solo porque no me considero competente para encontrar argumentos naturales que convenzan a ateos testarudos, sino porque ese tipo de conocimiento, sin Cristo, es inútil y vacío". Una persona con este conocimiento no "ha hecho mucho progreso hacia su salvación".{28} Lo que Pascal quiere evitar es proclamar un Dios deísta que permanece remoto y espera de nosotros solo que vivamos vidas buenas y morales. El deísmo no necesita ningún redentor.

Pero, aun en Cristo, Dios no se ha revelado a sí mismo tan abrumadoramente que las personas no puedan rehusarse a creer. En los últimos días, Dios será revelado de una forma que todos tendrán que reconocerlo. En Cristo, sin embargo, Dios todavía estuvo lo suficientemente oculto como para que las personas que no querían lo bueno no lo recibieran por la fuerza. Por lo tanto, "hay suficiente luz para quienes desean solo ver, y suficiente oscuridad para los que tienen una actitud contraria".{29}

Hay, todavía, un tema más que es fundamental para el pensamiento de Pascal acerca del conocimiento de Dios. Él dice que nadie puede llegar a conocer a Dios fuera de la fe. Este es un tema de importancia crítica para Pascal; lo pone aparte de los demás apologistas de su tiempo. La fe es el conocimiento del corazón que solo Dios da. "Es el corazón que percibe a Dios y no la razón", dice Pascal. "Eso es lo que es la fe: Dios percibido por el corazón, no por la razón".{30} "Por la fe sabemos que Él existe", dice.{31} "La fe es diferente de la prueba. Una es humana, y la otra es un regalo de Dios . . . Esta es la fe que Dios mismo pone en nuestro corazón . . . "{32} Pascal continúa: "Nunca creeremos con una creencia y fe eficaces a menos que Dios incline nuestro corazón. Entonces creeremos tan pronto como Él lo incline".{33}

Para enfatizar el carácter fundamental del conocimiento del corazón en el pensamiento de Pascal, corté deliberadamente una de las frases arriba. Al describir la fe que da Dios, Pascal dijo: "Esta es la fe que Dios mismo pone en nuestro corazón, a menudo usando la prueba como instrumento".{34}

Esto es algo confuso. Pascal dice que los no creyentes están en tinieblas, así que las pruebas solo encuentran oscuridad.{35} Señala que "ningún escritor dentro del canon [de las Escrituras] ha intentado alguna vez probar la existencia de Dios. Todos intentan ayudar a las personas a creer en Él".{36} También expresa asombro ante cristianos que comienzan su defensa presentando argumentos a favor de la existencia de Dios.

"El esfuerzo de ellos no me sorprendería si estuvieran dirigiendo los argumentos a los fieles, porque quienes tienen una fe viva en su corazón ciertamente pueden ver inmediatamente que todo lo que existe es enteramente obra del Dios que adoran. Pero para aquellos en quienes esta luz se ha apagado y en quienes estamos intentando reavivarla, personas desprovistas de fe y gracia, . . . decirles -digo yo- que solo tienen que considerar la cosa más insignificante alrededor de ellos y verán en ella a Dios revelado plenamente, no darles ninguna otra prueba de este gran e importante asunto que el curso de la luna y de los planetas, decir que han completado la prueba con dicho argumento, es darles motivo para pensar que las pruebas de nuestra religión ciertamente son débiles . . . No es así como habla la Escritura, con su mejor conocimiento de las cosas de Dios".{37}

Pero ahora Pascal dice que Dios a menudo usa pruebas como instrumento de la fe. También dice, en un lugar: "El camino de Dios, que dispone todas las cosas con amabilidad, es instilar [sic] religión, en nuestras mentes con argumentos razonados y en nuestros corazones con gracia. . . .".{38}

La explicación de esta tensión puede verse tal vez en los tipos de pruebas que usa Pascal. Pascal no argumenta a partir de la naturaleza. Más bien, él señala evidencias, como las marcas de la divinidad dentro del hombre, y las que convalidan lo que dijo Cristo, como las profecías y los milagros, siendo las más importantes las profecías.{39} También habla de la doctrina cristiana, "que da una razón para todo", el establecimiento del cristianismo a pesar de ser tan contrario a la naturaleza, y el testimonio de los apóstoles, que no podrían haber sido ni engañadores ni engañados.{40} Así que Pascalcree que hay evidencias positivas para creer. Si bien no busca dar razones para todo, tampoco espera que la gente esté de acuerdo sin tener una razón.{41}

No obstante, aun evidencias como estas no producen una fe salvadora. Él dice: "Las profecías de la Escritura, aun los milagros y pruebas de nuestra fe, no son el tipo de evidencias que son absolutamente convincentes . . . Existe . . . suficiente evidencia para condenar y, sin embargo, insuficiente evidencia para convencer . . .". Las personas que creen lo hacen por fe; las que rechazan la fe lo hacen por sus lujurias. La razón no es la clave.{42}

Pascal dice que, mientras nuestra fe tiene las evidencias más fuertes a favor de ella, "no es por estas razones que las personas adhieren a ella . . . Lo que las hace creer", dice, "es la cruz". En este punto cita 1 Corintios 1:17: "para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia".{43}

La apuesta

La pregunta que exige ser contestada, por supuesto, es ésta: Si nuestra razón es inadecuada para encontrar a Dios, aun a través de evidencias válidas, ¿cómo encuentra uno a Dios? Dice Pascal: "Examinemos el punto y digamos: 'O Dios existe, o no existe'. Pero, ¿cuál de las alternativas escogeremos? La razón no puede decidir nada. Hay un caos infinito que nos separa. En el extremo remoto de esta distancia infinita hay una moneda que se ha arrojado que caerá cara o ceca. ¿Cómo apostará usted? La razón no puede determinar cómo escogerá usted, ni puede la razón defender la posición que usted escoja".{44}

En este punto, Pascal nos desafía a aceptar su apuesta. Expresada simplemente, la apuesta dice que deberíamos apostar al cristianismo porque las recompensas son infinitas, si es verdadero, mientras que las pérdidas son insignificantes, si es falso.{45} Y si es verdadero y usted lo ha rechazado, lo ha perdido todo. Sin embargo, si es falso pero usted ha creído en él, al menos ha llevado una buena vida y no ha perdido nada. Por supuesto, ¡el mejor resultado es si uno cree que el cristianismo es verdadero y resulta que lo es!

Pero el incrédulo podría decir que es mejor no apostar, directamente. No es así, dice Pascal. Usted vivirá de una forma u otra, creyendo en Dios o no creyendo en Dios; usted no puede permanecer en un estado latente. Usted debe elegir.

En respuesta, el incrédulo podría decir que todo en él conspira contra la creencia. "Estoy siendo forzado a apostar y no estoy libre", dice, "porque no me dejarán ir. He sido hecho de forma tal que no puedo evitar descreer. Así que, ¿qué esperan que haga?". {46} Después de todo, Pascal ha dicho que la fe viene de Dios, y no de nosotros.

Pascal dice que nuestra incapacidad para creer es un problema de las emociones o pasiones. No trate de convencerse examinando más pruebas y evidencias, dice, "sino controlando sus emociones". Usted quiere creer pero no sabe cómo. Así que siga los ejemplos de aquellos que "una vez estuvieron esclavos pero ahora están dispuestos a arriesgar toda su vida . . .Siga el camino donde ellos comenzaron. Ellos simplemente se comportaron como si creyeran", participando en diversos ritos cristianos. Y ¿cuál puede ser el daño? "Usted será fiel, honesto, humilde, agradecido, lleno de buenas obras, un amigo verdadero y genuino . . . Le aseguro que usted ganará en esta vida, y que, con cada paso que dé a lo largo de este camino, usted se dará cuenta de que ha apostado a algo seguro e infinito que no le ha costado nada".{47}

Recuerde que Pascal considera que la fe es un regalo de Dios, y él cree que Dios se mostrará a todo aquel que lo busca sinceramente.{48} Al aceptarle esta apuesta y ponerse en el lugar donde uno está abierto a Dios, Él le dará fe. Le dará suficiente luz como para saber lo que es realmente verdadero.

Los estudiosos han discutido acerca de la validez de la apuesta de Pascal por siglos. En la opinión de este escritor, tiene importantes debilidades. ¿Qué pasa con las demás religiones, una de las cuales podría (en la opinión del incrédulo) ser verdadera?

Sin embargo, la idea es intrigante. La aseveración de Pascal de que uno debe escoger parece razonable. Aun cuando esta apuesta no tenga la fuerza matemática que Pascal aparentemente consideraba que tenía, podría servir para sacudir al incrédulo para que piense más seriamente en el tema. Lo importante aquí es desafiar a las personas a elegir, y a elegir el curso correcto.

Resumen

Pascal comenzó su apologética con un análisis de la condición humana tomado de la experiencia del hombre nuevo, moderno. Mostró en qué condición terrible se encuentra el hombre, y sostuvo que el hombre no es capaz de encontrar todas las respuestas a través de la razón. Insistió en que el enfoque deísta de Dios era inadecuado, y proclamó a Cristo, cuyas afirmaciones encontraron apoyo en evidencias válidas, como las profecías y los milagros. Luego pidió a las personas que se abrieran paso a través de los vínculos emocionales que las mantenían separadas de Dios y que se pusieran en el lugar donde pudieran encontrar a Dios o, más bien, ser encontrados por Él.

¿Es Blas Pascal un hombre para nuestros tiempos? Sea que usted esté de acuerdo o no con la validez de la apuesta de Pascal, o algún otro aspecto de su apologética, creo que podemos obtener perspectivas valiosas de sus ideas. Su descripción del hombre como atrapado entre su propia nobleza y su bajeza mientras intenta evitar considerar demasiado detenidamente su condición, ciertamente suena a verdadero para el hombre del siglo veinte. Su insistencia en mantener la verdad concreta de Cristo en el centro mantiene a su apologética atada al tema central del cristianismo, a saber, que nuestra identidad se encuentra en Jesús, donde no hay lugar para el orgullo o la desesperanza, y que solo en Jesús podemos llegar a un conocimiento verdadero de Dios. Porque, fuera del conocimiento de Cristo, toda la especulación del mundo acerca de Dios no servirá para mucho.

Notas

  1. Peter Kreeft, Christianity for Modern Pagans: Pascal's Pensees Edited, Outlined and Explained (San Francisco: Ignatius Press, 1993), 13, 189. Volver
  2. Hugh M. Davidson, Blaise Pascal (Boston: Twayne Publishers, 1983), 4. Volver
  3. The New Encyclopedia Britannica Macropedia, 15th ed., s.v. "Pascal, Blaise." Volver
  4. Davidson, 18. Volver
  5. La traducción de James Houston, Mind On First: A Faith for the Skeptical and Indifferent (Minneapolis: Bethany House, 1997), será citada ampliamente en estas notas. Esta versión fue editada para retener solo los pensées individuales que son pertinentes para la apologética. Mind On Fire incluye también versiones editadas de algunas de la Cartas provinciales de Pascal, las que escribió contra los jesuitas. El lector tal vez quiera consultar también la versión de Peter Kleeft (cf. nota 1 arriba), que incluye los comentarios de Kleeft sobre pensées individuales. Volver
  6. Davidson, 22. Volver
  7. Houston, 91. Volver
  8. Blaise Pascal, Pensees, trans. W.F. Trotter, 97. Volver
  9. Kreeft, 187. Volver
  10. Houston, 96. Volver
  11. Ibid., 122. Volver
  12. Kreeft, 238. Volver
  13. Ibid., 124. Volver
  14. Ibid., 236. Volver
  15. Houston, 58. Volver
  16. Ibid., 58. Volver
  17. Ibid., 53. Volver
  18. Trotter, 50. Volver
  19. Kreeft, 228. Volver
  20. Ibid., 229. Volver
  21. Ibid., 238. Volver
  22. Ibid., 120-26, 293. Volver
  23. Trotter, 178; ver también 130. Volver
  24. Kreeft, 247. Volver
  25. Ibid., 249. Volver
  26. Ibid., 251. Volver
  27. Houston, 147. Volver
  28. Ibid., 149. Volver
  29. Kreeft, 69. Volver
  30. Ibid., 232. Volver
  31. Houston, 130. Volver
  32. Kreeft, 240. Volver
  33. Houston, 223. Volver
  34. Kreeft, 240. Volver
  35. Houston, 151. Volver
  36. Ibid., 152. Volver
  37. Kreeft, 250-51. Volver
  38. Ibid., 240. Volver
  39. Houston, 205; Trotter, 52. Volver
  40. Trotter, 52; Kreeft, 266. Volver
  41. Houston, 116-17. Volver
  42. Ibid., 221-22. Volver
  43. Ibid., 223. Volver
  44. Ibid., 130-31. Volver
  45. Kreeft, 292. Volver
  46. Houston, 133. Volver
  47. Ibid., 133. Volver
  48. Kreeft, 251, 255. Volver
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Traducción: Alejandro Field


Acerca del autor

Rick Wade se graduó de Moody Bible Institute con un B.A. en Comunicaciones (radiodifusión) en 1986. Se graduó con honores en 1990 de Trinity Evangelical Divinity School con un M.A. en Pensamiento Cristiano (teología/filosofía), donde sus estudios culminaron en una tesis sobre la apologética de Carl F. H. Henry. Rick y su familia viven en Rowlett, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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