A Dios le importa tu trabajo

Sue Bohlin


La visión secular del trabajo

Muchos cristianos tienen una visión decididamente antibíblica del trabajo. Hay quienes lo consideran una maldición, o al menos parte de la maldición de vivir en un mundo caído. Otros hacen una falsa distinción entre lo que perciben como lo sagrado -servir a Dios- y lo secular -todo lo demás. Y otros lo convierten en un ídolo, esperando que les brinde su identidad y propósito en la vida, además de ser una fuente del gozo y la satisfacción que solo Dios puede brindar.

En su excelente libro, Your Work Matters to God (A Dios le importa tu trabajo),{1} Doug Sherman y William Hendricks exponen las formas incorrectas de pensar acerca del trabajo, y explican cómo Dios asigna al trabajo un valor y una dignidad intrínsecos. Rick Warren se hace eco de esta idea en su éxito editorial. Una vida con propósito, donde escribe: "El trabajo se convierte en adoración cuando uno se lo dedica a Dios y lo realiza consciente de su presencia".{2}

Primero, analicemos algunas formas incorrectas de ver el trabajo: la visión secular, algunas jerarquías inadecuadas que afectan la forma en que vemos el trabajo, y el trabajo como una mera plataforma para hacer evangelismo.

Quienes sostienen una visión secular del trabajo creen que la vida está dividida en dos partes disociadas. Dios está en una dimensión espiritual, y el trabajo en la otra dimensión verdadera, y estas dos partes no tienen nada que ver entre sí. Dios se mantiene en su rincón del universo, mientras yo voy a trabajar y vivo mi vida; y estos mundos diferentes nunca interactúan.

Un problema con esta visión secular es que nos prepara para la desilusión. Si usted deja a Dios fuera del cuadro, tendrá que obtener su sentido de importancia, satisfacción y recompensa de alguna otra parte: el trabajo. El trabajo es la respuesta a la pregunta: "¿Quién soy yo, y por qué soy importante?". Este es un fundamento muy inestable, porque ¿qué ocurre si usted pierde su trabajo? De pronto, es un "don nadie", y no es importante porque no tiene un empleo.

La visión secular del trabajo tiende a convertir a la carrera en un ídolo. La carrera se convierte en la máxima prioridad en su vida. Su relación con Dios "ocupa el asiento trasero", la familia también, y aun su relación con otras personas. Todo pasa por el filtro de la pregunta: "¿Qué impacto tendrá esto en mi carrera?".

La visión secular del trabajo deja a Dios fuera del sistema. Esto es especialmente inaceptable para los cristianos, porque Dios nos llama a convertirlo en el centro de nuestra vida.{3} El quiere que tengamos una cosmovisión bíblica que lo incorpore a Él a cada aspecto de nuestra vida, incluyendo el trabajo. Él quiere ser invitado a nuestro trabajo; quiere ser el Señor de nuestro trabajo.{4}

Jerarquías inadecuadas: alma/cuerpo, temporal/eterno

En este artículo, estamos analizando algunas formas incorrectas de ver el trabajo. Una viene de creer que el alma es más importante que el cuerpo. Podemos creer -incorrectamente- que a Dios solo le importa nuestra alma, y nuestro cuerpo no importa en realidad. Podemos pensar que el cuerpo no es importante, que es solo temporal, que desaparecerá y morirá. Pero si esa visión fuera verdadera, entonces ¿por qué hizo Dios el universo físico? ¿Por qué puso a Adán y Eva en el huerto para cultivarlo y cuidarlo? No les encargó: "Vayan y hagan discípulos en todas las naciones que aún no existen, pero que existirán tan pronto ustedes comiencen a hacer bebés". No, Él dijo: "Aquí está el jardín; ahora cultívenlo". Les dio una tarea que no tenía nada que ver con el evangelismo o el trabajo en la iglesia. Hay algo importante acerca de nuestros cuerpos, y Dios es honrado por el trabajo que honra y se ocupa del cuerpo. Después de todo, el cuerpo es su buena creación.

Otra forma incorrecta de pensar es valorar tanto lo eterno por sobre lo temporal que creemos que solo las cosas eternas importan. Hay personas que creen que si uno trabaja para cosas que no perdurarán hasta la eternidad -trabajos como hacer techos, planificar fiestas y publicidad-, uno está perdiendo el tiempo. Este pensamiento erróneo tiene que ser contrarrestado por la verdad de que Dios creó dos lados de la realidad: el temporal y el eterno. El universo natural que hizo Dios es muy real, tan real como el universo sobrenatural. Preguntar cuál es real e importante es como preguntar cuáles son reales, los nueve meses que pasamos dentro del vientre de nuestra madre o la vida después de nacer. Ambos son reales; ambos necesarios. Tenemos que pasar por uno para ingresar al otro.

Aquellas cosas que hacemos en la tierra SÍ tienen valor, dada la categoría para la que fueron hechas: el tiempo. Está bien que las cosas tengan simplemente un valor temporal, dado que Dios nos escogió para vivir en el tiempo antes de vivir en la eternidad. Nuestro trabajo cuenta, tanto en el tiempo como en la eternidad, porque Dios está buscando fidelidad ahora, y la única forma de demostrar fidelidad es dentro del mundo físico. Las necesidades espirituales son importantes, por supuesto, pero las necesidades físicas deben ser cubiertas primero. ¡Intente compartir el evangelio con una persona que no ha comido por tres días! Algunas necesidades son temporales, y esas necesidades deben ser cubiertas. Así que Dios equipa a las personas con capacidades para suplir las necesidades de su creación. Al cubrir las legítimas necesidades físicas y temporales de la gente, nuestro trabajo sirve a la gente, y la gente tiene valor eterno porque Dios nos ama y nos hizo a su imagen.

La dicotomía sagrado/espiritual; el trabajo como plataforma del evangelismo

Otra forma incorrecta de ver el trabajo surge de creer que las cosas espirituales y sagradas son mucho más importantes que las cosas físicas y seculares. El trabajo VERDADERO, puede pensar la gente, es servir a Dios en el servicio cristiano de tiempo completo, y luego está todo lo demás que tiene una importancia mucho menor. Esto puede inducirnos a pensar en nosotros de forma demasiado elevada o demasiado baja. Podemos pensar: "El trabajo verdadero es servir a Dios, y luego está lo que hacen los demás" (que nos prepara para la condescendencia) o "El trabajo verdadero es servir a Dios, y luego está lo que tengo que hacer" (que nos prepara para una falsa culpa y una sensación de "perderse lo importante").

Es una forma impropia de ver la vida, como dividida entre lo sagrado y lo secular. TODA la vida está relacionada con Dios y es sagrada, sea que estemos haciendo una presentación de negocios o cambiando pañales sucios, o guiando a una persona a Cristo. Es desacertado pensar que hay cosas sagradas que hacemos y hay cosas seculares que hacemos. Todo depende de lo que ocurre en nuestro corazón. Uno puede participar en lo que parece ser una actividad santa, como la oración o el estudio bíblico, con un espíritu tenebroso, egoísta y no perdonador. ¿Recuerda los fariseos? Y, por otra parte, uno puede trabajar en una atmósfera muy secular donde la conversación está salpicada de palabrotas, el trabajo es desaliñado, la política agobiante y, sin embargo, como Daniel y José en el Antiguo Testamento, puede lograr que su propia conversación sea pura y su comportamiento, irreprochable. Dios no quiere que hagamos cosas santas; Él quiere que seamos personas santas.

Una última forma incorrecta de ver el trabajo es considerarlo como una plataforma para hacer evangelismo. Si cada interacción no lleva a una oportunidad para compartir el evangelio, uno ha fracasado. El evangelismo debe ser una prioridad, es cierto, pero no nuestra única prioridad. En Efesios 1, Pablo dice tres veces que Dios nos hizo, no para el evangelismo, sino para vivir para la alabanza de su gloria.{5} En vez de concentrarnos solo en el evangelismo, tenemos que concentrarnos en vivir una vida que honre a Dios y ame a las personas. Esto es mucho más atractivo que todas las estrategias evangelísticas del mundo. Además, si el trabajo es solo una plataforma para el evangelismo, devalúa al trabajo mismo, y esta visión del trabajo es demasiado estrecha y poco satisfactoria.

A continuación, analizaremos cómo Dios quiere que veamos el trabajo. ¡Es probable que se sorprenda bastante!

Cómo Dios quiere que veamos el trabajo

Hasta ahora, hemos tratado formas incorrectas de ver el trabajo, pero ¿cómo quiere Dios que lo veamos? Este es un pensamiento sorprendente: en realidad, ¡trabajamos para Dios mismo! Considere Efesios 5:6-8, que Pablo escribe para esclavos, pero que podemos aplicar a los empleados: "Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo. No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre".

Es útil imaginar que, detrás de cada empleador, está parado el Señor Jesús. Él ve todo lo que hacemos, lo aprecia y nos recompensará, independientemente del tipo de trabajo que hacemos. Aprendí esta lección un día, mientras limpiaba una bañera roñosa de una familia que jamás lo notaría y, si lo notara, nunca lo reconocería ni me agradecería. Me estaba enojando más con cada minuto que pasaba, sintiendo lástima por mí, cuando el Señor interrumpió mis pensamientos. Me dijo, calladamente: "Yo te estoy viendo. Y aprecio lo que estás haciendo". ¡Vaya! En un instante, eso cambió todo completamente. De pronto pude hacer un trabajo servil -y, más adelante, trabajos más importantes- como una tarea de amor y adoración a Jesús. Sé que Él ve y aprecia lo que hago. Mi visión del trabajo cambió para siempre.

Dios también quiere que consideremos el trabajo como su don para nosotros. No es el resultado de la Caída. Dios dio a Adán y Eva la tarea de cultivar el huerto y ejercer dominio sobre el mundo antes que entrara el pecado al mundo. Fuimos creados para el trabajo y para trabajar. ¡El trabajo es el buen regalo de Dios para nosotros!

Escuche lo que escribió Salomón:

"Esto es lo que he comprobado: que en esta vida lo mejor es comer y beber, y disfrutar del fruto de nuestros afanes. Es lo que Dios nos ha concedido; es lo que nos ha tocado. Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios".{6}

Ser felices en nuestro trabajo no depende del trabajo, depende de nuestra actitud. ¡Aprovechar al máximo nuestro trabajo y estar contentos con nuestro trabajo es un don que Dios quiere darnos!

Por qué el trabajo es bueno

En este artículo estamos hablando sobre cómo pensar sobre el trabajo correctamente. Sin embargo, hace falta hacer una pregunta: ¿Todos los trabajos son igualmente válidos? Bueno, no. El trabajo legítimo es aquel que contribuye a lo que Dios quiere que se haga en el mundo y no contribuye a lo que Él no quiere que se haga. Por tanto, el trabajo no legítimo incluiría trabajos que son ilegales, como la prostitución, el narcotráfico y el de los ladrones profesionales. Luego hay trabajos que son legales, pero discutibles en cuanto a su ética y moral, como trabajar en clínicas para abortos, la pornografía y la industria del juego. Estos trabajos son legales, pero uno tiene que preguntarse: ¿De qué forma contribuyen con Dios para beneficio de su creación?

El trabajo es el don de Dios para nosotros. Es su provisión de varias formas. En Your Work Matters to God, los autores sugieren cinco razones importantes por las que el trabajo es valioso:

  1. A través del trabajo servimos a las personas. La mayor parte del trabajo forma parte de una enorme red de trabajos, industrias, bienes y servicios interconectados que funcionan en conjunto para suplir las necesidades físicas de las personas. Hay otros trabajos que cubren las necesidades estéticas y espirituales de las personas también.

  2. A través del trabajo cubrimos nuestras propias necesidades. El trabajo -pago o impago- nos permite ejercer los dones y capacidades que Dios da a cada persona. Dios espera que los adultos se mantengan a sí mismos y no que vivan de otros. La Biblia dice: "El que no quiera trabajar, que tampoco coma".{7}

  3. A través del trabajo, cubrimos las necesidades de nuestra familia. Dios espera que los jefes de familia sustenten a su familia. Él dice: "Si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo". {8}

  4. A través del trabajo, ganamos dinero para dar a otros. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios nos dice que seamos generosos en suplir las necesidades de los pobres y de los que nos ministran espiritualmente. {9}

  5. A través del trabajo amamos a Dios. Una de los idiomas de Dios es la obediencia. Cuando trabajamos, estamos obedeciendo sus dos grandes mandamientos, de amarlo a Él y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.{10} Amamos a Dios al obedecerlo de corazón. Amamos a nuestro prójimo cuando servimos a otras personas a través de nuestro trabajo.

Llevamos gloria a Dios trabajando diligentemente, demostrando cómo es Él, y sirviendo a otros al cooperar con Dios para suplir sus necesidades. Al servir a otro, servimos a Dios. Y es por eso que nuestro trabajo le importa a Dios.

Notas

  1. Doug Sherman and William Hendricks, Your Work Matters to God. Colorado Springs: NavPress, 1987.  Volver
  2. Rick Warren, The Purpose Driven Life. Grand Rapids: Zondervan, 2002. p. 67  Volver
  3. Filipenses 1:21  Volver
  4. Romanos 12:1, 2  Volver
  5. Efesios 1:6, 12, 14  Volver
  6. Eclesiastés 5:18, 19  Volver
  7. 2 Tesalonicenses 3:10  Volver
  8. 1 Timoteo 5:8  Volver
  9. Levítico 19:10: "No rebusquen hasta el último racimo de sus viñas, ni recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el Señor su Dios". Efesios 4:28: "El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados". Gálatas 6:6: "El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña".  Volver
  10. Mateo 22:37-39  Volver

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Traducción: Alejandro Field


Acerca de la Autora

Sue Bohlin es una conferencista asociada en Probe Ministries. Cursó en University of Illinois y ha sido una profesora de la Biblia y conferencista cristiana por más de 30 años. Además de ser una calígrafa profesional, también mantiene el sitio de Probe en Internet. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org.

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